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AGRICULTURA SOSTENIBLE Y COMPETITIVA PARA EL SALVADOR

Existen más de 400,000 personas dedicadas a la agricultura en El Salvador. La gran mayoría (95 %) son pequeños agricultores que trabajan en tierras marginales y degradadas. Ellos producen alrededor del 75 % del maíz y frijol que se consume en el país, donde aproximadamente el 30 % de las familias rurales están en condición de extremada pobreza, y dependen casi exclusivamente de estos dos cultivos para alimentarse.

Los rendimientos de los principales cultivos están muy por debajo de su potencial. Una meta conservadora de rendimiento de granos básicos para El Salvador debe ser por lo menos 70 quintales por manzana (qq/mz) para el maíz y 20 qq/mz para el frijol. Sin embargo, los rendimientos promedio actuales de los pequeños agricultores son de aproximadamente 40 qq/mz para el maíz y unos 10 qq/mz para el frijol. La baja productividad es una de las principales causas de la pobreza rural y la inseguridad alimentaria en El Salvador.

Por ello es más relevante el que, con las prácticas ASA en los territorios de RAÍCES El Salvador, hemos demostrado que con la adopción de prácticas básicas de agricultura sostenible es posible aumentar significativamente los rendimientos de granos básicos a corto plazo. Además, con la mejora de la fertilidad de suelo y el uso de abonos verdes, las prácticas ASA también reducen los costos de insumos químicos y mejoran los ingresos de los agricultores.

Una limitante importante para la agricultura es la degradación severa del suelo, con poca o escasa cobertura vegetal, bajos niveles de materia orgánica y altas tasas de erosión del suelo. Las prácticas agrícolas inadecuadas han hecho tanto daño que el 75 % de las tierras de cultivo están tan agotadas que no pueden retener agua ni nutrientes vitales.

Revertir esta tendencia requiere un abordaje integral que pueda generar un cambio sistémico a nivel del paisaje y dentro de la economía rural completa.

 
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Buenas prácticas agrícolas

Para revertir los daños provocados por la agricultura tradicional, en el programa trabajamos bajo un enfoque que reúne prácticas de conservación de agua y suelo para la restauración del paisaje agropecuario. Estas tienen un efecto positivo a corto plazo, pero sus beneficios para la producción agrícola y la resiliencia frente a climas extremos se incrementan a largo plazo.

No quema

Agro-forestería

Cobertura del suelo

Restauración de cuencas

Labranza mínima

Protección de ríos

Fertilización adecuada

Uso eficiente de agua

 
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Esta es una plataforma dedicada a impulsar la restauración del suelo para manejar el agua, y de esta manera aumentar rendimientos en la producción de alimentos.

ASA es un nombre dado a prácticas agrícolas que mejoran la productividad y restauran la salud del suelo, y es también es un llamado para que un gran número de actores, investigadores, donantes y agricultores promuevan el mejoramiento de la administración de agua y suelo.

Además, aboga por la agricultura de secano basada en la evidencia.

A partir de esto, genera recomendaciones a agricultores y gobiernos en cómo invertir en sistemas integrados de manejo de suelo y agua, basado en desafíos y oportunidades específicas.

Para conocer más sobre la plataforma ASA, visita su sitio asa.crs.org

 

ASA mecanizada

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En 2019 introdujimos agricultura de conservación y labranza mínima mecanizada, con o que adaptamos máquinas y equipo disponible localmente. Este trabajo se aceleró en 2020 con la idea de reducir los recursos (tanto de tiempo como de personal) que se invierten en los procesos de siembra y fertilización de los cultivos.

Cabe recalcar que el objetivo en cuanto a labranza mínima se mantiene, además de que permite continuar con el principio de conservación y restauración del suelo a una escala aún más grande en el paisaje.

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Recomendaciones

para fertilizar

En Centroamérica, el fertilizante es un gasto importante para los agricultores, gobiernos y donantes. Para aumentar los rendimientos de esa inversión se hacen cuatro recomendaciones conocidas como “Las 4R”: seguir estas recomendaciones permitiría realizar una fertilización que efectivamente aumente el rendimiento de los cultivos.

Para determinar cuál es el mejor fertilizante, cuándo aplicarlo, en qué cantidad y en qué momento se empieza con un análisis de suelo, a través de una inspección visual o un muestreo de laboratorio para identificar los nutrientes que le hacen falta a la tierra.

1

Dosis correcta

A partir del análisis del suelo se identifica el mejor fertilizante que cubrirá adecuadamente las deficiencias del suelo, aplicando la cantidad correcta de fertilizante para beneficio del cultivo.

2

 Fuente correcta 

Dado que es posible tener acceso a diversos fertilizantes, lo prioritario es que cada productor sepa reconocer cuál es el más adecuado, según las necesidades que ha presentado el suelo de su parcela.

3

 Momento correcto 

La aplicación del fertilizante en el momento correcto es fundamental, pues permite garantizar que estará disponible cuando la planta lo necesite. Esto dependerá del tipo de cultivo que se ha sembrado o de las deficiencias que se intentan disminuir.

4

 Lugar correcto 

La aplicación del fertilizante debe hacerse de 3 a 5 cm del golpe de siembra e incorporarlo al suelo a 5 cm de profundidad. Aplicarlo en el lugar correcto evita que se lave con la escorrentía, por ejemplo.

 

Cosecha de agua

Invirtiendo en cosecha de agua es posible crear empleos en el área rural que duren todo el año.

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Las prácticas de riego y la infraestructura en El Salvador han avanzado muy poco en las últimas décadas. Mientras que algunos cultivos (especialmente los productores de caña de azúcar) utilizan equipos de riego, rara vez gestionan el agua de manera eficiente. RAÍCES El Salvador ha iniciado una alianza con la Universidad de California en Davis, Estados Unidos (UC Davis), para promover tecnologías y prácticas de riego modernas en el país, mediante la investigación de campo y la coinversión con los agricultores que quieren apostar por sistemas de riego a nivel de parcelas, fincas y minidistritos.

El riego ofrece un enorme potencial para mejorar la productividad de los cultivos y permite a los agricultores un mayor ingreso al producir fuera de la temporada. Cuando se invierte en procesos para cosechar agua es posible generar empleos en las zonas rurales que duren todo el año.

Abonos verdes

"cultivando suelos, cosechando agua"

Los abonos verdes o cultivos de cobertura acompañan al cultivo principal o se siembran en parcelas en barbecho. Normalmente, son leguminosas que se cultivan para ser cortadas e incorporadas al mismo suelo donde han crecido.

El objetivo principal de los abonos verdes es aumentar el contenido de materia orgánica y de nutrientes en el suelo. Asimismo, tienen la ventaja de reducir escorrentía y erosión, mejorar la infiltración de agua y aumentar la humedad del suelo.

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Cosecha Azul es una iniciativa que ayuda a los caficultores a producir y procesar el café de manera sostenible, restaurando y protegiendo las fuentes de agua, incrementando la producción y mejorando la calidad y los precios.

Desde el2014, más de 3,500 caficultores han adoptado las prácticas promovidas por Cosecha Azul, y han incrementado su producción de café en un rango de 20 % a 300 %.

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